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SANDMAN X. El velatorio

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, junio 28


Guión de Neil Gaiman
Dibujado por Michael Zulli. Jon J. Muth y Charles Vess.
Portadas de Dave McKean
Traducido por: Diego de los Santos Domingo
Editado por: ECC Ediciones
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela gráfica


     ¿Puede en verdad morir una idea?

     Durante los últimos años ha sido común que personajes pertenecientes al mundo del cómic hayan visto su nacimiento y muerte muchas veces en el celuloide. De hecho en los últimos 15 años (2002 – 2017) ha habido al menos tres hombres araña y un total de 5 películas –la sexta no demora en estrenarse-. Su permanencia depende del gusto de la crítica, pero sobre todo del público, quien puede construir con gran facilidad tanto un pedestal como un cadalso.

     Para el público maduro, la rapidez con la que muere una franquicia y se estrena otra es alarmante. Sin embargo, para el público maduro, quien no solo ha seguido a Peter Parker, si no a Miles Morales, Ben Reilly, Blood Spider, Kaine Parker y Spider Cide (Gracias Wikipedia); es decir, el público maduro que lee cómics, la muerte y reaparición de los héroes es algo tan común como obtener poderes arácnidos de una araña radioactiva.

     La primera respuesta que puede tener este fenómeno es, por supuesto, que se trata de estrategias comerciales que buscan exprimir al máximo determinado personaje –tal y como parece suceder con Batman para muchos-, para que los consumidores no sólo vean las películas o lean los cómics, sino que también compren muñecos –perdón, figuras de acción-, los accesorios, las tazas, los DVD´s y un gran etcétera.   

     Sin embargo hay otra respuesta que acompaña a esta, una respuesta que tampoco es nueva, y es que los cómics son nuestra actual mitología. En ella conviven dioses, titanes y héroes, luchando contra un mundo caótico contra él que a veces pierden para luego sobreponerse sacando lo mejor de sí, y lo mejor de los lectores. Así, hay quienes sostienen que una de las mejores historias de Superman es aquella en la que salva a una chica que quiere suicidarse, o quizás aquella en la que se detiene para defender a un niño de su propio padre.

     Tal vez por estas razones es que los héroes de los cómics siempre regresan.

     Para quienes conocen la obra de Gaiman, sabrán, sin embargo que él da siempre un paso más allá. Así que no crea una constelación de héroes, ni siquiera se centra en uno solo. En Sandman, Gaiman crea un universo en el que los Eternos son los protagonistas, y entre ellos destaca Sueño de los eternos, a quienes conocemos dentro de la mitología clásica con el nombre de Morfeo.

     Si siguiéramos a Joseph Campbell, descubriríamos que quizás Sandman. Velatorio no nos ofrece nada nuevo, nos devuelve una vieja historia, una historia que nos invita a trascender el velo de las ilusiones, a entender la idea que subyace a la transmigración de las almas, a la eternidad. Después de eso quizás podamos responder la pregunta al inicio de los grandes relatos, ¿puede en verdad morir una idea?  

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE ESCRIBIR

Author: Diego Fernando Marín
martes, junio 27

Autor: Haruki Murakami
Traducido por: Fernando Cordobés y Yoko Ogihara
Editado por: Tusquets Editores
Recomendado para: Jóvenes lectores
Ensayo – No ficción

     Escribir es un trabajo solitario.

     Es necesario recordar esto, sobre todo cuando en la actualidad escribir se ha convertido en un acto mediático, que mezcla un poco de redes sociales, otro poco de autopromoción y mucho de publicación de borradores a través de redes sociales. Publicaciones que son defendidas con el argumento de que permite a quienes inician saber si sus escritos serán o no bien recibidos. No importa si muchas veces son abandonados, o si se trata de productos realizados de cualquier manera o desviados en atención a un número determinado de likes.

     Escribir es un acto solitario.

     Haruki Murakami, quien afirma llevar escribiendo desde los 30 años, y quien hoy acusa unos 68 años de edad, es uno de los autores japoneses más conocidos en el día de hoy, llegando a ser un nombre común año tras año en la lista de posibles ganadores del Premio Nobel. Su obra, que puede ser catalogada como realismo mágico, es conocida por títulos como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla, Después del terremoto o Underground, solo por mencionar unos cuantos títulos.

     Escribir es un trabajo solitario.

     A lo largo de las 296 páginas, 11 capítulos y un epílogo, Murakami se dedica con ferocidad a defender lo que, reitera, el método que a él le ha dado resultado en la escritura, y que puede resumirse en una sola palabra: Disciplina. No hay misticismo aquí, ni siquiera una cierta idea romántica del escritor. Murakami defiende en De qué hablo cuando hablo de escribir una figura de escritor dedicado, que cuida igual su mente que su cuerpo, y que se desliga de cualquier forma de la idea que occidente ha construido del escritor bohemio. Sin embargo, recalca, reitera, es la forma en que a él le ha funcionado.

     Escribir es un trabajo solitario.

     Si bien en algunos momentos es inevitable comparar De qué hablo cuando hablo de escribir con Mientras escriño de Stephen King, sobre todo en los elementos biográficos que ambos textos manejan, ambos libros son muy diferentes en relación a lo que pretenden dejarle al lector. Mientras King es sumamente didáctico, Murakami es más respetuoso, menos pedagógico. Cuenta como él va solucionando las situaciones, pero sin detenerse a dar consejos a nadie, sin intentar imponer su propia estética.

     En ambos casos, sin embargo, hay una gran coincidencia: no se puede escribir sin disciplina ni esfuerzo; no se puede escribir sin leer; hay una suerte de caja de herramientas que el escritor maneja; no hay posibilidad de dedicarse al oficio sin tener críticas en contra, pero, sobre todo, no se puede escribir sin tener nada que decir.

     Una de los capítulos más interesantes, no habla propiamente de la escritura –aunque es atravesado por la lectura constante- sino de la escuela japonesa, de lo que Murakami piensa sobre la escuela japonesa. Resulta más interesante aún para quienes han mitificado la cultura japonesa porque Murakami es demoledor en sus apreciaciones, profundamente desmitificador.

     Así, para todo aquel interesado en el mundo de las letras, también en el mundo de la educación, De qué hablo cuando hablo de escribir, es un libro necesario, que ilumina lo difícil que puede ser el camino del escritor, más allá de la existencia del talento.     

EL GRAN LIBRO DEL ÁRBOL Y DEL BOSQUE

Author: Diego Fernando Marín
lunes, junio 26

Autor e ilustrador: René Mettler
Editado por: Editorial Juventud
Traducido por: Raquel Solà
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro informativo            


     Hubo un momento, lo recuerdo, en que quienes transmitían el conocimiento de la naturaleza eran los padres y abuelos. Mi abuelo nunca tuvo paciencia conmigo, y recuerdo una vez que estábamos cortando un tronco, tenía yo entonces 9 o 10 años, que no pude hacer nada útil en toda la jornada –yo, simple citadino terminé también colgado de la nuca de una mula – mientras mis primos podían cortar varios troncos. El caso es que para terminar clavé el hacha en el suelo y ahí la dejé, con lo que mi abuelo solo me preguntó que por qué era tan cochino. No lo entendí entonces, pero con el tiempo comencé a entender la idea de organizar y limpiar las cosas después de usarlas, sobre todo las herramientas de trabajo. Mi abuela sin embargo, era otra cosa, tenía la casa llena de flores que sembraba en cacharros viejos, ollas o tazas que habían perdido su utilidad original y que de manera invariable terminaban como materas. Peo con mi madre conocí las bellitas y el limoncillo y el toronjil y aún otras hierbas. La hierbabuena me trae algunos recuerdos de mi niñez. Aún hoy mi madre me recomienda tomar aguapanela con limón para sudar la gripa, o leche con tomillo para cuidar mi garganta.

Hubo un tiempo en que el conocimiento de los árboles se transmitía de padre a hijo, de generación en generación. Ahora, quienes vivimos en la ciudad, y en muchos casos vemos como talan los árboles y a quienes se nos mueren inclusos los cactus, debemos recurrir a libros informativos como El gran libro del árbol y del bosque. En él se encuentra una gran compilación de los saberes básicos que se deberían tener acerca de los árboles. Desde cómo eran en la prehistoria, pasando por su anatomía básica, su distribución por especies alrededor del mundo, su lugar en el ecosistema, hasta los mitos y tradiciones populares que lo protagonizan.

El gran libro del árbol y del bosque sigue una estructura típica de libro informativo, con textos de diferente tamaño, en virtud de su nivel de especificidad –lo que permite que se dirijan a varios niveles de lectores a un mismo tiempo-, diversas ilustraciones e imágenes que acompañan cada página, y un lenguaje claro y preciso, que sin escatimar los detalles técnicos, es de gran claridad.


Se convierte de esta manera, en uno de esos libros a los que se acude en diferentes momentos, para compartir un conocimiento, para compartir un momento, para precisar una información o simplemente para exhibir un hermoso libro. 

ANTOLOGÍA UNIVERSAL DEL RELATO FANTÁSTICO

Author: Diego Fernando Marín
martes, junio 13

ANTOLOGÍA UNIVERSAL DEL RELATO  FANTÁSTICO
Edición y prologo: Jacobo Siruela
Traductores varios. 
Editado por: Editorial Atalanta
Recomendado para: Grandes lectores
Antología de relatos – Literatura fantástica
    
     Elizabeth me veía arrellanarme en la cama con él en mis manos y me solía dedicar la misma frase, ¿Otra vez con el libro infinito? Y es que la situación se prolongó por casi dos meses. Un único libro en mi maleta y en mi mesa de noche, un libro que, semejante al libro de arena de Borges, no se agotaba nunca. Hasta ahora.

Claro que hay que decir que no todo era responsabilidad del libro. Abril y mayo son dos de mis meses más ocupados del año, y todos se me van en leer los trabajos de grado de mis estudiantes. Nunca mejor se cumple el adagio, Todo tiempo de lectura es robado. Así que la lectura sólo avanzaba unas pocas páginas al día, por lo general mientras esperaba el bus que me llevaba al trabajo. Aún más, abril se caracterizó sobre todo por lluvias abundantes, y no hay quien lea bajo la lluvia.

A todo esto hay que sumarle que Antología universal del relato fantástico es precisamente eso, una recopilación variopinta de relatos de variados autores y, por esa misma razón, la mejor justificación para decidirse por comprar algunos libros en lugar de pedirlos a la biblioteca. Y es que se trata de un volumen excepcional.

Antología del relato fantástico reúne en su haber obras fechadas desde 1897 –El hombre de arena- hasta 1999 –Lo oculto-, abarcando más de 1200 páginas y un total de 57 relatos, de autores como Charles Dickens,  Sheridan le Fanu, Arthur Machen, Junichiro Tanizaki, Alejo Carpentier y Javier Marías, entre otros tantos. Sin embargo eso son sólo números.

Este volumen es un conjunto de experiencias, ninguno igual al otro; cada relato tiene su propia textura, tiempo y sustancia; su propia forma de perturbar la forma en que el lector puede ver el mundo. Así mismo, tiene algo que ofrecer tanto al lector profano como al docto, pues, amén de extenderse a lo largo del tiempo, los relatos parecen querer también abarcar el mundo. No solo es un libro que parece inacabable, es un libro ambicioso que busca abarcar la definición completa de lo fantástico. Por fortuna no lo logra, pues la naturaleza de lo fantástico no puede ser atrapada en simples palabras impresas en el papel.    

Aunque todos los relatos tienen una calidad similar –Eso sí, no pude con Amour Dure de Vernor Lee.  No pude pasar de los primeros dos párrafos aunque lo intenté en más de una ocasión- hay tres que me gustaría destacar. Hechizados y hechizadores, o la casa y el cerebro de Bulwer-Lytton, no es solo un relato electrizantes, es además una tesis acerca de la naturaleza de aquello que denominamos magia. Lázaro de Leonid Andréiev, narra la historia de Lázaro y de lo que sucedió después de su resolución, haciendo que insultemos al mismo artífice del milagro. El ventanal abierto de Saki, es el único relato que considero fuera de lugar, pero cargado de tanta frescura, y tan corto, que en realidad no importa.

En conjunto, Antología universal del relato fantástico es un libro incompleto porque no puede ser definitivo, pero es indispensable para quien quiera adentrase en Fantasía.

LA CHÉ. Un día a la vez.

Author: Diego Fernando Marín
domingo, junio 11

Autora: Cecilia Ramos
Editado por: RAES Editores
Recomendado para: Lectores en marcha
Narración gráfica

     Todo empezó con la tira cómica. Si fuésemos a ser estrictos con la cronología podríamos retrotraernos a las pinturas en las cavernas o a los jeroglíficos egipcios o a la pintura. Sin embargo, si queremos ser sensatos, la historia de la narración gráfica contemporánea inicia con la tira cómica, con el intento de los periódicos de distraer por un momento a los desempleados, quienes compraban el periódico, principalmente, por los clasificados. Así, surgirían títulos como The Yellow Kid (1896) o el memorable Benitín y Eneas (1907), que retrataban la vida cotidiana de los protagonistas (Little Nemo in Slumberland no lo incluimos por obvias razones). Las historietas de aventuras y de superhéroes solo se popularizarían hasta, aproximadamente, 1929, tiempo desde el cual superhéroe se hizo sinónimo de historieta.

     Sin embargo, una nueva generación de mujeres como PowerPaola, Agustina Guerrero, Alejandra Gámez y Cecilia Ramos, entre tantos otros nombres, comenzaron a poner en dibujos sus vidas cotidianas, a veces en clave de drama, a veces en clave de farsa y, a veces, como es el caso de esta obra, en clave de humor.

     En comparación con los nombres anteriores, la obra de Cecilia Ramos, creadora de La Ché, es relativamente nuevo, y, al igual que algunos de los nombres ya mencionados, su obra se comienza a conocer a través de las redes sociales. Ramos es una mujer caleña, joven, simpática, extrovertida, diseñadora gráfica, desparpajada y madre de una hija que ha ingresado en la edad maldita de la adolescencia. Su experiencia, muestra también el lado más brillante y aprovechable de la red, pues mientras otros autores, por ejemplo Bill Watterson, han tenido que luchar contra las restricciones de los medios impresos de comunicación o han buscado durante mucho tiempo quién conozca y de un espacio a su obra, los nuevos artistas gráficos se dan a conocer y construyen su propio ecosistema a través de las redes sociales.

     El resultado en muchos casos es desigual. Agustina Guerrero, por ejemplo, bien puede publicar a través de su perfil de Facebook viñetas de su próxima obra o de su último contrato comercial. Esto, para ser justos, también sucede con otros narradores gráficos como Liniers o Alberto Montt.

     Más allá de las redes sociales empero, La Ché. Un día a la vez sale a la luz cuando Ramos gana la Beca para publicaciones, cómic o novela gráfica, Estímulos Cali 2016. Así que, si los premios funcionan como todos imaginamos que idealmente funcionan los premios, la obra de Cecilia Ramos se concreta en el mundo impreso debido al resultado de su mérito y esfuerzo. El resultado en el caso de Cecilia Ramos es un producto fresco, ameno, cotidiano y, sobretodo, divertido.  

ENIGMAS

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, mayo 10

Autora e ilustradora: Beatriz Martín Vidal
Editado por: Thule ediciones
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro álbum

     Tal vez uno de los aspectos que definen un clásico es la capacidad que tienen de quedarse dentro del lector. Así, aún nos abismamos ante lo que debió sentir Rolando de Galaad al abrir la última puerta de la Torre Oscura o nos podemos encontrar pensando de repente acerca de la tristeza de Eponine, la más solitaria de entre todos los personajes de Los Miserables, o  abandonamos a Dante cuando deja a Virgilio, simple y llanamente porque el Paraíso es más atroz que el mismo infierno. Los clásicos nos invitan a volver a sus páginas, a sus cuestionamientos, a la esencia de lo humano.

     Nuestros primeros clásicos, queramos o no, estemos listos o no, son los cuentos de hadas, en cualquiera de sus versiones, fiel, expurgada, actualizada o deformada a punta de edulcorantes artificiales o brillantina violenta, son los cuentos de hadas, bien sea en su vertiente alfabética o audiovisual. Por otro lado,  en tanto Disney está decidido a seguirnos timando con las versiones Live action de los cuentos de hadas que ya deformó en versiones animadas, mientras Neil Gaiman insiste en publicar La joven durmiente y el huso, una audaz vuelta de tuerca a La bella durmiente. Lo que esto implica, la razón de que esto funcione, es que los arquetipos que resuenan dentro de estos cuentos son aún relevantes para nosotros, aún hacen que nos sigamos haciendo preguntas.

     Así, a la manera de Los misterios del Señor Burdick, Beatriz Martín Vidal, la misma ilustradora de Birgit, plantea en Enigmas una serie de preguntas que nos permiten indagar en la psicología de Blanca Nieves, Rapunzel, Caperucita y Pulgarcito, entre tantos otros personajes sempiternos; que nos permiten profundizar en los mismos relatos que ellos protagonizan. De esta manera, comienza a resonar profundamente en alguna parte interna del lector, comienza a hablar del nivel de desorganización psíquica que tuvieron que sufrir quienes se enfrentaron a las brujas y los lobos y los ogros y se atrevieron a permanecer a pesar de la magia, y del horro y del espanto. Pensamos, por un momento, que Pulgarcito no solo fue increíblemente valiente, sino también increíblemente sanguinario para hacer que el ogro sacrificara a sus propios hijos en su lugar, o qué hizo volver a Hansel y Gretel o qué tan mala fue y será siempre la madrastra. Lo que no dicen las palabras, lo aúllan sus ilustraciones.  

     A la manera de los cuentos de hadas, Enigmas se queda resonando en algún lugar muy profundo, muy nuestro y muy oscuro.    

BONSAI

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, abril 19

Escrito por: Christine Nöstlinger
Traducido por: María de las Mercedes Ortíz
Publicado por: Grupo Editorial Norma
Recomendado para: Lectores en marcha
Novela

Elizabeth me recomendó Bonsai. Lo dejé a un lado de mi pila de libros y lo olvidé mientras me hallaba sepultado por las novelas de John Carter.  Es muy divertido, me dijo Elizabeth. Le tomé la palabra, pero estaba inmerso en otro libro. ¿Me llevó Bonsai?, atacó en algún momento. No, respondí. Le dije que lo iba a leer. No sabía en qué momento, pero lo quería leer. Mientras tanto una compañera había dejado un libro de Albeiro Echavarría que me habían recomendado. De repente, un día a punto de salir de la casa encontré que no tenía nada a mano para leer, así que rebusqué en uno de esos cajones en que tengo libros pendientes, lo metí en mi maleta y salí. Lo terminé en tres o cuatro días, mientras esperaba el bus para irme al colegio y luego, en la noche, leyendo mientras esperaba que dieran cualquier cosa buena en la televisión. No tendría que añadir que me atrapó. Me atrapó.

Bonsai es, en primer lugar, un libro bien escrito, con un protagonista que dista mucho de ser un joven modelo y de querer ser un joven modelo. Le dicen Bonsai porque es muy pequeño, aunque nada humilde.

     Y que en la clase no me hayan bautizado sencillamente “Enanito”     se debe a que en realidad soy muy bello. En los enanos por lo general     fallan las proporciones: tienen las piernitas muy cortas, la cabeza       demasiado grande o los bracitos muy largos. Pero en mí todo concuerda     como en un arbolito bonsái. (pp. 13-14)

Nöstlinger, quien cede la voz a Bonsai para que narre su historia, por fortuna renunció a cualquier intención de ser políticamente correcta y no repara en dejar que Bonsai sea cruel, con sus hermanos, con su prima, con sus amigos y, por supuesto, consigo mismo. Tampoco tiene ninguna intención de convertir su relato en una guía moral y por ello son épicas las discusiones del protagonista con su madre, a quien llama sin ningún temblor de voz, “la separada”, sin importar que sea una profesional ambiciosa y que busque, aun en medio de sus escarceos amorosos, una forma u otra de acercarse a él. No hay paz entre ellos, principalmente porque Bonsai es un adolescente, y como la mayoría de los adolescentes tiene un montón de preguntas que no sabe ni tiene muchas ganas de contestarse. No es un ser atormentado, es importante dejarlo claro, es él quien atormenta.

     Por otro lado, quizá uno de los aspectos positivos de Bonsai es que no se llama a engaño, es plenamente consciente de sí mismo, de su lugar en el mundo, “Yo vivo en una pequeña y muy privilegiada familia de una muy privilegiada clase de un muy privilegiado país, o sea que fue triple mi caída en el mejor lado de este mundo.” (pp. 191-192). Eso le permite vivir sin culpa alguna los denominados problemas del primer mundo, hablar con franqueza y tranquilidad su incertidumbre frente a su orientación sexual, e incluso celebrar con “la separada” su aparente intento de suicidio y manipular algunas situaciones con sus profesores. Bonsai está investido de una superioridad moral que no permite discusión y que le permite manifestar con descaro sus prejuicios frente a sus semejantes e incluso superiores. Así, escapa de la angustia, o de lo que puede generarle angustia con sus amigos los Pribils,

(…) la verdad es que prefiero estar metido en la piscina con Pribil & Pribil, amontonados como sardinas sobre un estrecho camastro de madera, que pensar cómo pasa el hombre de la escala estética a la escala de la ética por la vía de la aceptación de la angustia, y cómo estando sólo toma consciencia de su libertad cuando capta que necesita la gracia de Dios para salir del temor y la duda, y entonces acepta voluntariamente que su fe es una fe en el absurdo. (p. 168)

     Y luego ataca con aparente candidez la sobreprotección abusrda que muchos padres tienen con sus hijos. Así, la madre de los Pribils, los pobrecitos Pribils, los inútiles Pribils, sus queridos tontarrones, como los llama con condescendencia Bonsai,

La india sioux dice que sus hijitos no pueden resolver sus problemas de lenguaje, y que es una maldad que les pongan notas miserables porque eso no es estupidez o pereza, sino una enfermedad. (p. 171)
   

     Bonsai es así, cínico, divertido, condescendiente, presuntuoso, temeroso y confundido; características que lo hacen un libro condenadamente divertido y, en algunos casos, cuando lees entre líneas, perturbador. 

HACIA UNA LITERATURA SIN ADJETIVOS

Author: Diego Fernando Marín
lunes, abril 17

Autora: María Teresa Andruetto
Editado por: Editorial Comunicarte
Recomendado para: Promotores de lectura – Grandes lectores
Ensayo – No ficción

En Carpeta de apuntes Michael Ende se asume como un indígena perteneciente a una reserva centroeuropea, la denominada literatura infantil y juvenil (Aquí podéis encontrar el texto al que hago referencia: http://endeland.blogspot.com.co/2015/06/13-pensamientos-de-un-indigena.html). En su texto, Ende hace una descripción de lo que implica estar en aquel territorio y como ese adjetivo tiene mucho de prejuicio, de búsqueda evangelizadora, por parte del adulto, del docente, del padre, del pedagogo. En su caso, Ende posee un doble INRI, es escritor de literatura infantil y de literatura fantástica. Carpeta de apuntes fue publicada en 1996 por Alfaguara, y en el 2009 María Teresa Andruetto retoma el mismo tema en su ensayo homónimo.

La tendencia a considerar la literatura infantil y/o juvenil básicamente por lo que tiene de infantil o de juvenil, es un peligro, porque parte de ideas preconcebidas sobre lo que es un niño y un joven y porque contribuye a formar un ghetto de autores reconocidos, incluso a veces consagrados, que no tiene entidad suficiente como para ser leído por lectores a secas. (Andruetto, 2009, p. 36)

     En este ensayo, que le da título al libro, Andruetto no solo no da puntada sin dedal, sino que con un discurso muy bien calibrado, apunta a la responsabilidad editorial, educativa, estatal, académica y política acerca del lugar que la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ)ocupa hoy en día. Pero decir que Andruetto solo habla de LIJ es quedarse corto, de hecho Adruetto habla de literatura en general, así sin temores, sin adjetivos, del lugar y del deber del escritor, de lo que ella denomina el instrumento principal de un autor, la mirada.

La escritura es un camino que va desde el ojo hacia la voz, camino que desde un particular modo de mirar sale en busca de una voz singular capaz de decir un texto. Leer un texto es entonces poner los ojos en las huellas de esa voz. Mirada y voz: esos son los extremos que me interesan a la hora de escribir. (Adruetto, 2009, p. 67)

     Y luego,

Mirar hasta el límite de lo posible, mirar –si fuera posible- hasta comprender. El ojo de quien narra se detiene en lo particular, porque la ficción es el reino del detalle. Es un ojo que da cuenta de lo que mira, sin juzgar, sin explicar. Un ojo que pone bajo la lupa las vidas de los otros, para dar cuenta de su modo de ver y de ser (Andruetto, 2009, p. 68)

     Así, en Hacia una literatura sin adjetivos es un compendio de conferencias, de ponencias, de ensayos acerca del oficio de una literatura que quiere escapar de la reserva en la que se encontró Ende en su momento, y propone escribir, escribir simplemente, como el acontista de León de Greiff, quien habrá derribado alguna nube, tan solo porque hay un conflicto con las palabras, con una escena, con un diálogo, con un detalle que no se puede sacar de encima.   

     Más aún, después de todas estas perlas ensartadas en hilos de palabras, el grueso del tesoro, el reclamo del pirata, se encuentra en los dos últimos ensayos, Algunas cuestiones sobre la voz narrativa y el punto de vista y Enós, los aprendices, y al escritura perdurable, que se detiene a examinar la responsabilidad que el escritor tiene, no solo a la hora de narrar, no al momento de elegir el personaje principal de su relato, el tema clave de su poema, sino ya el tiempo, la voz, la forma de conjugar los verbos desde los cuales se asienta el imperio del escritor.


     A pesar de su costo, que puede parecer elevado en un primer vistazo, esta obra de Andruetto, no tiene una sola palabra que le sobre, un solo signo de puntuación mal puesto, que abarate el prodigio de este volumen. 

LOS DIOSES DEL MARTE/ EL GUERRERO DE MARTE

Author: Diego Fernando Marín
sábado, marzo 25

Autor por: Edgar Rice Burroughs
Traducidos por: J. Dubon y Carmen Ruíz del Árbol
Editorial: Aguilar
Recomendado para lectores en marcha
Novela de aventuras

     Las series tienen un encanto especial. Si se realizan bien nos obligan a seguirlas por todo el tiempo que quieran y se insertan en nuestras vidas de una u otra forma. Por otro lado, si no se construyen bien desde el principio, no hay forma en que entres en ellas. Alguna de mis malas experiencias con series incluyen a Harry Potter y Las crónicas de Narnia; algunas de mis mejores experiencias con sagas incluyen a Harry Dresden y la Serie marciana.

     La llamada serie de Marte o Serie marciana de Edgar Rice Burroughs está compuesta por once títulos, de los cuales, en esta ocasión me he leído tres de un tirón. Fernando Bedoya me ha desencantado de seguir con la lectura de los otros, pues insiste con terquedad en que solo son cinco títulos y que los dos finales están protagonizados por el hijo tonto de Carter y su cuñada. Así que quizá en otro momento.

     Los dioses de Marte narra el enfrentamiento de John Carter en contra de la religión de los marcianos que ha sido descrita ya en La princesa de Marte. La diosa Issus, que se presenta como una diosa viva, se revela aquí como una criatura mezquina, pagada de sí, que lo único que quiere es dominar a todo Barsoom. Por otro lado, si en La princesa de Marte se presentaban a los hombres verdes y los rojos, en esta ocasión también aparecen los Thern –blancos y calvos-, los Primeros Nacidos –Negros-, los monos blancos, los hombres planta, y se menciona la raza amarilla. Una de las partes más bellas de este volumen es la narración que uno de los Primeros Nacidos hace del mito de creación de Barsoom,

Mi raza es la más antigua del planeta. Arranca nuestra alcurnia directamente, y sin interrupción, del árbol de la Vida, que floreció en el centro del valle de Dor hace veintitrés millones de años.
Durante incontables períodos el fruto de este árbol, soportó los cambios normales de la evolución, pasando por grados, de la verdadera vida planetaria, a la combinación de planta y animal. En las primeras fases el fruto del árbol poseía sólo el poder de la acción muscular independiente, mientras que el tallo permanecía unido a la planta paterna, hasta que más tarde se desarrolló en el fruto un cerebro, de suerte que aunque colgando todavía al final de sus largos tallos, pensaban y se movían como individuos.(p. 133)

Así, la vida surge de un árbol enorme cuyo fruto al fin da al suelo y de donde los primeros pobladores del mundo salieron, cada quien en su propia dirección.

Infortunadamente, a pesar de ser el mejor libro de la serie, la traducción de este volumen dejó mucho que desear, no solo por haber tenido que leer más de una vez Juan Carter, sino porque tuve que volver sobre varios párrafos, una y otra vez para poder entenderlos, no por la dificultad de lo narrado, sino por la enrevesada gramática empleada por, asumo, J. Duvon.

Ya el Guerrero de Marte es un gran colofón para la primera parte de esta serie, pues señala en encuentro de John Carter y Dejah Thoris, pero también un cubrimiento mucho mayor de la geografía y política marciana. También termina de bordar un Carter primario que no teme decir de sí mismo “Soy un guerrero y no un hombre de ciencia” (p. 540) y

Siempre he sido pronto en decidir y obrar. El impulso que me mueve y la obra parecen simultáneos, porque si mi mente lleva a cabo la tediosa formalidad del razonamiento, debe de ser un acto inconsciente del cual no me doy cuenta. Como según los psicólogos los inconscientes no razonan, un examen demasiado severo de mi actividad mental podría resultar poco halagüeño; pero sea como fuera, siempre he logrado el éxito, mientras el pensador seguía aún en su eterna tarea de comparar los diversos juicios (p. 596).

     Así, el espíritu pulp  de la obra se revela en plena magnificencia: narración plena, paisajes exóticos, villanos por doquier, hermosas mujeres y, por supuesto, un héroe fanfarrón y sin ningún temor a entrar en acción.

     Por último, para no perder el espíritu melodramático de la obra me despido con esta frase de Carter, “La muerte me miró a la cara; mas yo, realmente, no me acuerdo del instante preciso en que sentí el beso helado de sus labios letales” (p. 371).     

MATADERO 5 O LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

Author: Diego Fernando Marín
martes, marzo 7

Escrito por: Kurt Vonnegut
Traducido por: Margarita García de Miró
Publicado por: Editorial Anagrama
Recomendado para grandes lectores
Novela de ciencia ficción

                Hay libros que fijan su sombra en nosotros, que nos siguen con sigilo, que no espían y se hacen sugerir, convirtiéndose en un eco, una presencia conocida, una palabra en la punta de la lengua, un relato conocido al que nunca hemos accedido. Así es. Sin embargo, aunque lo demos por hecho, aunque creemos que los conocemos, esas sombras culturales se imponen al fin, en alguna esquina, en alguna mesa, en algún café, y nos obligan a leerlas, a introducirnos en sus páginas; nos obligan a permitirles que nos perturben la vida. Así fue.

     Matadero 5 o la cruzada de los niños es una novela antibélica escrita en clave de ciencia ficción que se propone a sí misma como un relato tralfamadoriano que se resuelve en sus mismas páginas. Así es. Es pues, la historia de un hombre, Billy Pilgrim que fue prisionero de guerra y después fue secuestrado por una raza de seres que habitan en el universo de manera indolente. Para los habitantes de Tralfalmadore  los instantes están estructurados de antemano, “Todo el tiempo es todo el tiempo. Nada cambia ni necesita advertencia o explicación. Simplemente es [sic.]” (p. 82).

     Esta manera de concebir el universo también da cuenta de una narrativa propia de los tralfamadorianos, los libros son una serie de mensajes breves y urgentes que describen una situación, una escena (Vonnegut, 2004, p.84).

Nosotros, los tralfamadorianos, los leemos todos a la vez y no uno después del otro. Por lo tanto, no puede haber una relación concreta entre todos los mensajes, excepto la que el autor les otorga al seleccionarlos cuidadosamente. Así pues, cuando se ven todos a la vez dan una imagen de la vida, maravillosa, sorprendente e intensa. No hay principio, no hay mitad, no hay terminación, no hay <>, no hay moral, no hay efectos. Lo que a nosotros nos gusta de nuestros libros es la profundidad de muchos momentos maravillosos vistos a la vez. (p. 84)
    
     Matadero 5 o la cruzada de los niños es una novela trafalmadoriana. Así es. Narra los instantes maravillosos, que no necesariamente felices, de la vida de Billy Pilgrim, quien ha sido descendiente de un barbero, será a su vez optómetra, prisionero de guerra, esposo devoto, espécimen de zoológico en Trafalmadore, y viajero del tiempo involuntario De una forma u otra Billy Pilgrim aprehenderá esto de su viaje a Trafalmadore, concebir la vida más allá del tiempo. Así fue.

     En la segunda guerra mundial Billy fue asistente de capellán, y fue prisionero de guerra, y en cada uno de los momentos de su vida pudo alejarse en el tiempo viviendo diversos aspectos de su propia vida en la Segunda Guerra Mundial, y padeció ser prisionero en el Matadero 5 en Dresde, ciudad en que morirían durante un bombardeo muchas más personas que durante el ataque con la gran bomba a Hiroshima. Así fue.

     Es también la historia de un hombre que intenta escribir un libro anti-guerra y nunca termina de escribirlo, y en su lugar escribe la historia de Bill Pilgrim, que es una historia Tralfamadoriana, es decir que es un libro que se compone de instantes maravillosos y que nunca termina, porque la muerte es solo un instante en el tiempo.

     Por último, Vonnegut, quien no puede resistirse a gastar una broma, también nos revela que el universo es destruido por los tralfamadorianos al ensayar un nuevo combustible para sus platillos voladores. Así fue. Así es. Así será.