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BAILA, BAILA, BAILA

Author: Diego Fernando Marín
sábado, julio 15

Escrito por Haruki Murakami
Traducido por Gabriel Álvarez Martínez
Editado por Tusquets Editores
Recomendado para Jóvenes lectores
Novela

     Desde que me acuerdo he envidiado de alguna manera a quienes saben bailar. Si para la música soy sordo, la consecuencia lógica es que tenga para el baile tenga dos pies izquierdos. Además,  mi capacidad de coordinación para el baile se acerca muy fuertemente a la de los peces. Con todo, sé apreciar la belleza del baile, ya sea como actividad lúdica o de cortejo. Quien baila, entiende que ese acto es una forma de imponerse al mundo, de comunicarse con el universo.

     Después de haber leído 1Q84 y Crónica del pájaro que da vuelta al mundo, recuerdo haber querido leer Baila, baila, baila, sin éxito alguno. En diversas ocasiones lo pedí prestado, quise comprarlo, e incluso lo descargué, pero siempre había algo que se interponía entre él y yo. Hasta ahora.

     Durante los últimos años, se ha considerado a Murakami como un fuerte candidato al Premio Nobel de Literatura. Sin embargo, por razones desconocidas –tal vez su enorme popularidad sea una de ellas- han preferido dárselo primero a un músico que a él. Sin embargo Murakami no se amilana. Ya en De lo que hablo cuando hablo de escribir expresa su firme opinión acerca de la escritura y los premios.

     Baila, baila, baila, hace parte del primer ciclo de novelas de Murakami, cuando escribía en primera persona, y fue escrita en 1988, aunque en español solo vio la luz en el año 2012 (Curiosamente La caza del carnero salvaje fue lanzada por Tusquets en el 2016 –Anagrama, 1992-, siendo escrita en 1982). Esta novela abordada desde diversos puntos de vista: realismo mágico, romance, fantasmas, novela negra e incluso Bildungsroman –novela de aprendizaje-. Son estos dos últimos los abordajes que me interesan. El protagonista de Baila, baila, baila, desprovisto de nombre, tiene que encarar una situación de su pasado, y para ello tendrá que ir resolviendo una serie de pistas –naturales y sobrenaturales- que le van guiando. En su camino las mujeres son una constante –incluyendo una relación ambigua con una niña de trece años-; crítica de forma reiterado al sistema en el que se encuentra inmerso e intenta ser consecuente a nivel ético. Como Bildungsroman, por otro lado, el protagonista, un hombre apático, desconectado de su entorno, sin un sentido claro que lo oriente, siente que algo le llama, que alguien llora por él, y que debe enfrentar su propio pasado para construirse un futuro.

     Por supuesto, el elemento natural se encuentra en esta novela, materializándose en la forma del hombre carnero –una reminiscencia de La caza del carnero salvaje-, quien da el mandato que origina el título, que metaforiza la búsqueda del personaje principal, y que nos recuerda a  los lectores, que el baile es uno de los motores del universo. “Pero no queda más remedio que bailar –prosiguió el hombre carnero. Y hacerlo lo mejor que puedas. Deslumbrando a todos. Si lo haces así, quizá pueda ayudarte. Así que baila, baila mientras no cese la música”. (p. 110)

     Un elemento particular que me llamó la atención, es la fuerte crítica que hace a la escuela como sistema, en general, y a los padres, en particular. Para ello se sirve de una niña, Yuki, de trece años con padres famosos – Ame, una fotografa, y Hiraki Makimura (el único personaje con nombre y apellido en la obra), un escritor que después del tercer libro se echó a perder-, que es abandonada y, de hecho, puesta en sus manos para que sea él quien se haga responsable. Si bien la relación entre Yuki y el protagonista sin nombre es ambigua a ojos occidentales, también nos permite comprender que la crisis de la paternidad es algo que no pertenece solo a nuestra cultura.


     Todos estos elementos, entre muchos otros, en mayor o menor rango, constituyen a Baila, baila, baila en una obra muy poderosa, con algunas pocas páginas que sobran, que mantiene el interés constante del lector, al paso que busca vincularlo con su propia búsqueda interna. El lector de Murakami encuentra los elementos prototípicos del autor, y quien no lo ha leído se encuentra con una novela brillantemente entretejida que bebe de muchas fuentes para construir una grandiosa particularidad.  

GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO

Author: Diego Fernando Marín
viernes, julio 14

Escrita por Douglas Adams
Traducida por Benito Gómez Ibáñez y Damián Alou
Editado por Editorial Anagrama
Recomendado para: Lectores en marcha
Novela – Ciencia ficción

     La ciencia ficción es casi un cronopio, es una cosa inidentificable de la cual todo el mundo cree saber pero nadie puede definir en realidad; más aún, cuando ésta ha ido mutando a lo largo del tiempo, y cuando tiene escritores tan diversos como Isaac Asimov, Phillip K. Dick, William Gibson, Douglas Adams, J. G. Ballard, Fredric Brown y Neal Stephenson, entre tantos otros, trabajando en el mismo universo delimitado, y saltándose las normas cada vez que les viene en gana.

     En este mundo, que muchos califican de escapista, la Guía del autoestopista galáctico es toda una institución, que cuenta con cinco partes (Seis si se incluye la novela conmemorativa de Eoin Colfer por el trigésimo aniversario de la publicación del primer volumen) y que se destaca principalmente por su sentido del humor. En ella, podemos encontrar un androide con problemas para afrontar el mundo que lo rodea, un Presidente de la Galaxia con dos cabezas y tres brazos, dos terráqueos desterrados de un planeta destruido para hacer una autopista, y un escritor freelance que se gana la vida escribiendo artículos para la institución más grande de toda la galaxia: La guía del autoestopista galáctico. Sin embargo, para quienes han visto la película, no todo sucede en este primer volumen.

     A pesar de su evidente tono paródico, la Guía del autoestopista galáctico, cumple con el mandato de la ciencia ficción dura: parte de un conjunto de situaciones, algunas científicas otras no, que reconocemos (la burocracia, el desplazamiento en el espacio, el Principio de incertidumbre) y las extrapola en el tiempo, la probabilidad y el espacio. El resultado, no podría ser de otra forma, es hilarante.

     Debo confesar que conocí la obra de Adams a través de la película homónima a esta reseña. Debo confesar que me sentí atraído por la construcción de los personajes y la producción. Sin embargo, al enfrentarme a un libro espero encontrar precisamente eso, no una oda a una producción cinematográfica, pues de las 285 páginas de este volumen editado por Anagrama, solo 188 corresponden a la novela, las 97 restantes están dedicadas a entrevistas al reparto de la película y al guionista.

     Con todo, la Guía del autoestopista galáctico constituye la entrada a un mundo donde lo inesperado está a la vuelta de la esquina, en donde se puede hacer autoestop a cualquier nave espacial solo con saber emplear bien una toalla, en el que los burócratas escriben poesía plázcale a quien le plazca; un mundo, querámoslo o no, bastante parecido al nuestro.       
lunes, julio 10

Selección musical y textos: Ana Gerhard
Ilustrado por Cecilia Varela
Editado por: Océano Travesía
Recomendado para Lectores en marcha
Libro disco – Libro informativo

     Si bien puede hablarse de una predisposición, e incluso un talento para lo musical, tengo la firme creencia de que esta se puede educar. Para ello, asumo, más que la disponibilidad de instrumentos, también se hace necesario crear un contexto de sensibilidad hacia la naturaleza y, por supuesto, la posibilidad de acceder a buena música, así como a alguien que traduzca esa forma de expresión, que pueda explicarlas. En mi caso, como en el de muchos de mi generación, crecí con la denominada “música para planchar”, es decir, aquellas baladas de los años 60´s, donde se cantaba al amor y al desamor, en muchos casos a grito herido. Creo que haber crecido con esa influencia musical y sin ninguna posibilidad de contraste –mi madre decía que la música clásica era música de entierro-, atrofió de tal manera mi capacidad de escucha que me dejó sin la posibilidad de ser melómano. De hecho, muchas veces he pensado que de perder un sentido, podría perder el oído sin mayor queja, excepción hecha de la risa de mi esposa.

     Sin embargo, sé a ciencia cierta que la música es importante en la vida, y de hecho disfruto de bandas sonoras como las de Ghos in the Shell o El atlás de las nubes, pero mi educación en la música sigue siendo nula, es como cuando intento leer en inglés, no tengo la paciencia suficiente, me urge acceder, al menos, al código. Por eso agradezco tanto la existencia de estos libros.  

     Introducción a la música de concierto es una colección conformada por tres volúmenes, El agua, Seres fantásticos y Las aves. Cada uno de ellos puede escucharse por separado, pero para lograr una mayor profundización es necesario acudir al libro. Esto no se logra a la inversa, porque para poder entender la música no basta con leer de música, hay que escucharla.

     En este orden de ideas, Introducción a la música de concierto. Las aves, ofrece una organización muy sencilla: se presenta el fragmento de una obra, se describe el tipo de ave que se presenta, se da una descripción del fragmento a escuchar, y pone a disposición del lector una breve biografía del compositor. Ya en el CD, el lector-escucha puede atender al breve fragmento, a partir de las pistas dadas en el texto. La otra manera de acceder a este texto es dejando a un lado el libro y atendiendo de forma exclusiva al CD, pues éste presenta de manera breve cada fragmento musical.

     Introducción a la músicca de concierto. Las aves, ofrece una oportunidad inmejorable de iniciar a un niño o un adulto en el conocimiento musical. El libro emplea en algunos momentos lenguaje técnico, lo cual es importante, pues permite al lector ir accediendo a los términos precisos que ésta disciplina emplea, pero complementa la información con un glosario que busca explicar con facilidad los tecnicismos.


     Por otro lado, se trata de un libro fácil de seguir, con una diagramación clara, y acompañada de unas imágenes preciosas y muy expresivas. Así, si se busca expandir el conocimiento artístico, más allá de la lectura y el cine, esta es una muy buena forma de hacerlo. 

EL VIOLONCHELISTA DE SARAJEVO

Author: Diego Fernando Marín
viernes, julio 7


Autor: Steven Galloway
Traducido por: Núria Salinas Villar
Editado por: Quinteto
Recomendado para jóvenes lectores
Novela

     Los libros se instalan de manera diferente dentro de ti. Hay los que son una risa permanente, los que pasan sin que te des cuenta, aquellos que se deben compartir y discutir, algunos otros que se deben dejar asentar; también están los vergonzosos, los placeres culpables, aquellos que son considerados un gasto de papel; están también aquellos a los que se acuden, los que son lanzados por las ventanas de los autobuses, los que se usan como papel higiénico; y, por supuesto, aquellos que te obligan a rumiar sus páginas, aquellos que se asientan en tu alma. El violonchelista de Sarajevo es uno de estos últimos.

     Conocí el libro de Steven Galloway de manera accidental en una lista de intercambio de libros digitales. Durante días lo leí en la pequeña pantalla de mi celular, y una vez terminado me puse en la tarea de conseguirlo. Algunos años después – atravesando incluso la desaparición de la editorial que lo pública-  hace parte de mi biblioteca.

     El violonchelista de Sarajevo es la historia de los civiles que estuvieron atrapados en el asedio a Sarajevo que tuvo lugar entre 19992 y 1996. Una de las historias, que es la fábula central de este relato, es la de un violonchelistas, quien después de haber sido testigo de cómo una granada cegó la vida de 22 personas, tomó la decisión de tocar 22 días seguidos el Adagio de Albinoni (https://www.youtube.com/watch?v=XMbvcp480Y4), un día por cada una de las víctimas. Sin embargo, y a pesar de lo que se podría considerar, en lugar de ser protagonista directo, el violonchelista se convierte en la fuerza secreta que impulsa la vida de los habitantes de Sarajevo, en especial de tres personas: Dragan, Kenan y Flecha, habitantes de Sarajevo, atrapados en la ciudad que intentan vivir, y que encuentran la forma de darle un sentido más alto a sus vidas a través de la valentía del abandono, la entereza y el honor. “No hay héroes, no hay villanos, no hay cobardes. Sólo hay lo que puede hacer y lo que no puede hacer. Hay lo correcto, lo incorrecto, y nada más. El mundo es binario. Los matices llegarán más tarde”. (p. 216)   

     De esta manera, cada uno de estos personajes, con el Adagio de Albinoni de fondo, va transformando su vida, encontrando una fuerza que los anima a continuar, a mantenerse, a pensar en un futuro en donde valga la pena reconstruir esa ciudad. Dragan lo vive de manera íntima, personal; en tanto Kenan y Flecha lo viven de manera más social y política. Se dan cuenta de que a pesar de todo, hay quienes se lucran y engordan en medio de la miseria de los demás.

Los hombres de las montañas han creado muchos monstruos (…) y no todos están en las montañas. Están los que se creen en posesión de la verdad absoluta sólo por oponerse a algo malvado. Utilizan esta guerra y la ciudad para sus propios fines (…) Si es así como la ciudad será cuando acabe la guerra, no merece la pena salvarla (p. 177)
    
     Así, El violonchelista de Sarajevo va trazando una reflexión preciosa acerca de la humanidad y de sus límites, de lo que significa mantener la humanidad incluso en el más mínimo gesto. No se trata de caballeros y dragones, se trata de mantenerse erguido aun cuando puedas perder aquello que más atesoras, a pesar del miedo y de la ira y de la propia mezquindad.

     Con todo, no se trata de un libro perfecto, existen algunos asuntos con el tiempo y la forma en que se maneja este en relación a las narraciones de los personajes, que parece no ser del todo claro; hay momentos en que lo personajes de Dragan y Kenan se parecen demasiado.  Sin embargo, es un relato que se asienta, que exige que se le piense, que se le medite, que se le tenga en cuenta, y a medida que esto se hace, lector y libro se trasforman a su vez.

     Por último, no se puede obviar el símbolo del Violonchelista, decidido a todo, comprometido a todo con tal de cumplir su propósito, gastando lo más preciado para él -“(…) pero cada vez le resulta más arduo recurrir al Adagio, aunque se vea obligado a hacerlo, porque sabe que su efecto es finito. (p. 14)- a través de un gesto que puede parecer inútil pero que al final tiene la posibilidad de cambiarlo todo, de resucitar el mismo Sarajevo de antaño.

PÁGINA DE DIARIO. SEXTA ENTRADA.

Author: Diego Fernando Marín
jueves, julio 6


     Aunque hay mucho que decir y concluir acerca del papel de la promoción de lectura en la finalización del año escolar, he querido dedicar este entrada a uno de los espacios más relevantes en la difusión de lectura en todo el mundo: La biblioteca.

     Hace ya varios años que atiendo desde mi lugar como psicólogo un solo paciente. Lo atiendo, porque la forma de abordaje que se me permite es la biblioterapia. Así que una vez a la semana me voy (el paciente tiene problemas de movilidad y, a decir verdad, yo no tengo un consultorio)a su apartamento con una o dos libros de arte y comenzamos una sesión que a menudo se extiende más allá de las dos horas. Lo de los libros de arte comenzó con libros álbum y luego derivó hacia aquello que es para mí paciente su verdadera pasión, la pintura. Por supuesto, mis libros sobre el tema son pocos y con el tiempo, la biblioteca escolar y la biblioteca cerca de mí casa comenzaron a quedarse pequeñas. Es decir, no tenían material suficiente para el voraz lector que acompaño.

     Ray Bradbury y Charles Bukowski agradecieron en su momento la existencia de las bibliotecas públicas. Las agradecieron porque se convirtieron en su posibilidad de aprender, de emigrar a otros mundos, y se convirtieron en un refugio. Así, una biblioteca es mucho más que un almacén de libros, es el corazón a través del cual fluye el conocimiento y la cultura. Empero, cuando más grande es un organismo, mayor es la fuerza que debe tener su corazón para bombear la suficiente sangre a todos los órganos. Algunos animales incluso tienen varios corazones para trabajar de forma más eficiente. Este es el modelo que sigue una red de bibliotecas. En Colombia, el modelo más exitoso que existe es la Red de Bibliotecas del Banco de la República. Una red de bibliotecas públicas en donde a partir de un pago nimio [ridículo] se puede acceder a 22 sedes a lo largo y ancho del país. 22 sedes con un catálogo diverso, actualizado y dispuesto al público. Así, el lector voraz que acompaño ha podido acceder a libros desde 1955 –creo que ese es el más antiguo que hemos tenido en nuestras manos- de pintores tan diversos como Fra Ángelico, Donatello, Botticcelli, Brueghel, Van Dyck, Delacroix y Pissarro, entre tantos otros.

     Aún seguimos pidiendo libros, y esperamos poder seguirlo haciendo durante mucho tiempo.

P.D.1: Sobre el tema de la biblioteca hay mucha tela de donde cortar. En una próxima entrada hablaré del caso de una biblioteca escolar que me tocó muy de cerca.

P.D.2: Si conocen el caso de una o varias bibliotecas sobre la que quieran hablar, sus casos son bienvenidos.

             

MOMENTOS

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, julio 5

Escrito por Silvia Andrea Valencia
Ilustrado por María Paulina Restrepo
Editado por LuaBooks
Recomendado para los pequeños
Libro álbum

     Hubo un tiempo en que existían rollos de 12, 24 y 36 fotos. Revelarlos costaba dinero y cada foto así obtenida era un pequeño tesoro. Obtener una máquina fotográfica tampoco era fácil y había –aún los hay- personas que se hacía en los parques a fotografiar a las personas que por allí pasaban. Hubo un tiempo en que las personas tenían miedo de que les tomaran una fotografía, porque pensaban que algo de su alma se iba en ello.

     Hubo un tiempo también, en que existieron personas que escribían cartas a quienes no sabían hacerlo. Ponían algo de su alma en ella, ubicaban puntos y comas, y a menudo frases de su propia cosecha. En ocasiones escribían a mano con una caligrafía que era preciosa, mientras en otras lo hacían pulsando una a una las teclas de una máquina de escribir, que se cobraba cada equivocación debiendo volver a comenzar desde el principio (Yo tuve, tengo de nuevo una de ellas, y fue mi gran escuela de escritura).

     No quiero decir que aquellos eran mejores tiempos, solo eran tiempos más lentos, y el mundo era un poco más grande de lo que era ahora. Pocas fotos tengo aquel entonces, y solo una que otra carta que me enviaron desde España, y que se demoraban entre una o dos semanas en llegar. Cada espera una aventura en sí misma, cada palabra escrita de vuelta era muy bien elegida.

    No quiero decir que aquellos fueran mejores tiempos. Hoy existe Instagram y existe el correo electrónico y existe Facebook y Twitter y muchas redes más. El mundo es más pequeño y las palabras no se piensan tanto, y las fotografías se toman con cualquier teléfono celular, y los filtros las convierten en fotos bellísimas, pero algo de su alma se ha ido con el tiempo.

     Eso es lo valioso de Momentos. A través de un pequeño ejercicio de fotografía y escritura, propuestos por los padres de unos niños, Silvia Andrea Valencia nos invita a recoger la brevedad de los momentos, la brevedad de los instantes pasados, que nos dieron identidad, y futuros, que prevemos con esperanza o un secreto temor. El resultado es un texto pequeño, de una nostalgia infinita por el hoy y el mañana, que nos invita a recogernos en familia, en pequeños grupos, a pensarnos aquellos momentos que deseamos atesorar; aquella caricia, aquella comida, aquella lectura, aquel café. Cada palabra mimada y elegida con cariño ha sido acompañada por las ilustraciones de María Paulina Restrepo, quien con un trazo impecable y una melancólica paleta de colores,  dando como resultado un libro de esos que se comparten, que se leen en compañía, que se atesora en los recuerdos.


     Una deuda queda, sin embargo, y es que LuaBooks ha buscado que cada uno de sus libros venga con una aplicación que amplíe la experiencia impresa con la digital. Al momento, empero, la aplicación que acompaña este libro, PigTron, aún no se encuentra disponible. 

EL MACANUDO UNIVERSAL 2. Volúmenes 6 al 10.

Author: Diego Fernando Marín
martes, julio 4

Autor: Ricardo Siri Liniers
Editado por: Editorial Común
Recomendado para: Lectores en marcha
Tiras cómicas

     Hubo un tiempo, que las nuevas generaciones ya no viven, en que la llegada del domingo era una fiesta, porque existía la separata de los muñequitos. Se trataba de un cuadernillo donde se publicaban títulos como El Fantasma, Tarzán, Beto el Recluta, Modesty Blaise, Pillín, Calvin & Hobbes  o Los Marcianitos, entre algunos de los nombres que recuerdo. El tamaño podía variar de periódico en periódico, pero se destacaban por tener una secuencia diferente a las publicaciones diarias y por ser a todo color. La mayoría de ellos se publicaba en una página o página y media. Cada domingo era una alegría, un pequeño trozo cálido del mundo, porque se esperaba con ansías las tiras cómicas. Poco a poco estas publicaciones se fueron perdiendo, terminado su valor por los costos de publicación, quizás, o porque ya no generaban el suficiente interés en los lectores, o porque los lectores compraban directamente los denominados comic books.

     Leer a Liniers me recuerda esa época. Lo hace por una sencilla razón, leerlo es una pequeña alegría, es acceder a un pequeño trozo cálido del mundo.

     Danny, con la coacción de Silvia, me prestó este volumen con la condición de que lo reseñara. No es una condición que me haya simpatizado. No porque no me guste Liniers, al contrario, si no porque es difícil realizar una reseña de los libros de tiras cómicas. Es difícil en virtud en que no suelen seguir una línea temática, en que no es fácil realizarles un rastreo isotópico; no hay un desarrollo de los personajes en un contexto y, muy pocas vece, en una situación. Más aún cuando no hay una publicación dominical que le pida al artista explayarse más en un tema o en un tipo de gag. Sin embargo, tampoco es imposible, ante todo porque Danny y Silvia hicieron hincapié en una temática, la construcción de personajes, y son tantos, que no detenerse en uno o dos es en realidad injusto.

     Personajes, dijeron ellos, y pensé en El misterioso hombre de negro, Olga, Enriqueta y Fellini y Alfio, la bola troglodita, entre tantos otros. Sin embargo, como las publicaciones de Liniers seguirán, y quiero tener excusa para que me sigan prestando sus libros, y para seguir reseñando su obra, en esta ocasión me centraré en El misterioso hombre de negro y Olga.

     El misterioso hombre de negro, es el personaje que le permite a Liniers ponerse de guasa y ser solemne, todo a un mismo tiempo. Su trazo es sencillo, un rostro blanco con una nariz afilada, un sombrero de copa y una gabardina. Nunca habla, nunca se relaciona de manera directa con otros personajes, y de cuando en vez le acompaña un pájaro o un grupo de ellos, depende de la medida del misterio en el que Liniers quiere adentrarse. En ocasiones, la tira es acompañada por la frase de un poeta o en una reflexión acerca de lo que constituye el misterio en una obra gráfica o literaria.

     Por otro lado, Olga, es el amigo imaginario de Martíncito. En un enorme monstruo peludo de color azul, que lleva un sombrero en forma de cono y unos colosales dientes superiores que sobresalen de su boca. Sus pies son cortos, y sus brazos cuelgan a sus lados, llegando casi hasta el suelo. Y con todo, es inofensivo, siendo su única forma de comunicarse decir Olga. Empero, Olga es el principio activo de la imaginación, a veces es desbordante, a veces monótona, siempre azul, siempre protectora y siempre ingenua.

     El Macanudo Universal 2, es una excusa perfecta para retornar a la niñez, para compartir la niñez – es decir el asombro-, para disfrutar la niñez. Se recomienda acompañarlo con una taza de chocolate caliente con masmelos o queso.               


HE VISTO BALLENAS

Author: Diego Fernando Marín
lunes, julio 3


Autor e ilustrador: Javier de Isusi
Editado por: Astiberri Ediciones
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela gráfica
    
     Leo He visto ballenas, justo en la semana en que la guerrilla de las FARC se acaba de desmovilizar en Colombia. Las FARC, si alguien no lo sabe hoy en día, es uno de los grupos subversivos y terroristas más odiados en nuestro país. Digo más odiados, porque no se trata del único. En Colombia parece haber más puntos focales de odio que en cualquier otro lugar del mundo. Odiamos por igual a las prostitutas, a los miembros LGTBI, a los paramilitares, a las madres cabezas de familia, a los banqueros, a nuestros gobernantes, a los ciclistas, a los cantantes de reggaetón, a las mujeres, a nuestros exgobernantes, nuestra historia y nuestro futuro. Y somos uno de los países más felices del mundo.

     Leo He visto ballenas y algo en el corazón se encogió. Como muchos de los relatos gráficos de Astiberri, éste tiene lugar en España. En este caso, en una España que ha pasado factura a muchos de los integrantes del ETA y, también, del GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación, me informa Wikipedia). Sin embargo, este relato de Javier de Isusi no se centra en la pertinencia de la lucha de estos dos bandos, sino que se centra en la necesidad del perdón, en la humanidad de los protagonistas de la guerra.

     La galería de personajes es pequeña pero muy rica. En primer lugar esta Antón, hijo de un hombre asesinado por ETA. Luego está Josu, amigo de infancia de Anton, quien perteneció a ETA, y que no hizo nada por salvar al padre de Antón. Por último está Emmanuel, un miembro del GAL, quien se encontrará con Josu en la cárcel, y quien teme por lo que pueda sucederle si alguna vez es liberado; pero sobretodo, Emmanuel intenta vivir con lo que ha hecho, “Ya bueno… Es que yo he sido el más duro toda mi vida… Y es una mierda” (p. 31)

     Sin embargo, el perdón no es fácil. Es fácil mirar para otra orilla; es fácil tragárselas todas; es fácil odiar, a otros o a uno mismo; es fácil ser víctima o victimario; pero el perdón no lo es. El perdón es un proceso que se tiene que gestar a nivel personal y también social, y sólo con el tiempo, años, décadas, quizá vea algún resultado.

     He visto ballenas habla de la dificultad que se tiene para perdonar y perdonarse, pero también es una bella metáfora acerca de la empatía, acerca de entender al otro, del cambio, y de la asunción de que el ser humano es una criatura dinámica que puede cambiar, que puede perdonar, ser perdonado y perdonarse; pero también de lo que sucede cuando esto no se logra.


     Así, ésta obra de Javier Isusi, merece ser leída y releída, “gastada a fuerza de releerse”, para desentrañar sus diversos elementos. Ojalá veamos ballenas…       

P.D. También contiene una de las mejores explicaciones que he visto de diferentes jugadas del ajedrez.

EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS

Author: Diego Fernando Marín
jueves, junio 29


Autor: Cixin Liu
Traducido por Javier Altayó
Editado por: Ediciones B – Grupo Z
Recomendado para: Grandes lectores
Novela – Ciencia ficción
    
     Aunque la ciencia ficción suele ser considerado un género escapista, la verdad se encuentra muy lejos de allí. Al tomar distancia –en el tiempo,  la tecnología o la humanidad- permite reflexionar sobre lo que está sucediendo con nosotros aquí y ahora. La definición clásica de la ciencia ficción dirá que se trata de una extrapolación de nuestra tecnología actual para ver qué sucede con ella y su relación con el ser humano. Empero, con el amanecer de la denominada Nueva ola de la ciencia ficción y el advenimiento desde Europa de la ficción especulativa, tendremos que decir, como ya lo dijo Norman Spinrad, que Ciencia ficción es todo lo que los editores publican como ciencia ficción. El campo es amplio, prácticamente inabarcable y, sin embargo, es común escuchar ahora –como se ha dicho de la literatura, como se ha dicho de la novela, como se ha dicho de la poesía- que se está muriendo.

     Por supuesto considero que algo de saturación del mercado, promesas incumplidas y el decaimiento de la ciencia –como diría Ian Malcolm- como forma de explicar el universo, han tenido algo que ver con ello. Como ejemplo podemos tener la publicación de El problema de los tres cuerpos.

     En alguna parte leí que la novela de Cixin Liu había ganado el premio Nebula –Uno de los principales premios de la ciencia ficción- y que se trataba de la primera novela china en lograrlo. Siendo curioso por el género, y desconociendo casi cualquier cosa de la literatura china, a excepción de unos cuentos poemas y algo de su mitología, la cosa prometía. Sin embargo, al acercarme al libro como objeto físico publicado, me encontré con una triste realidad, en ninguna parte del libro dice de qué trata. La fajilla –que extravié en alguna parte- y la contraportada se limita a informar que es el libro favorito, o algo así, de Mark Zuckerberg y Barack Obama, y que Cixin Liu, “(…) es el escritor de ciencia ficción más relevante en China, capaz de vender más de un millón de ejemplares en su país (…)” (Contraportada). Luego vienen frases de medios relevantes, lo que cambia a una de las solapas con algunos nombres que se supone son influyentes, en tanto la solapa del inicio se repite lo mismo de la contraportada con una gran cantidad de superlativos.  Por fortuna, quien se acerca al libro, encuentra que puede sobrevivir a su edición.

     El problema de los tres cuerpos parte de un complejo, verbigracia, problema que se relaciona con la mecánica clásica y que, en palabras del autor en un pie de página, “Determinar cómo se moverían tres cuerpos mutuamente influidos por sus respectivas atracciones gravitacionales es un problema tradicional de la mecánica clásica, que surge de forma natural en el estudio de le mecánica celeste” (p. 197). Dejemos esto aquí por un momento.

     Uno de las características más importantes del ser humano es que su extrapolación de lo que puede ser considerado inteligente parte de sí mismo. Así, el ser humano creo a los dioses a su imagen y semejanza, y ha creado la vida extraterrestre a su imagen y semejanza. Un poco más bajos, calvos, jorobados, con caras de insectos, pero más o menos se trata de formas humanoides que provienes de un planeta orbitando alrededor de un sol, con problemas similares a los nuestros. Pero, ¿qué sucede si la vida se ha construido en condiciones por completo diferentes?, digamos un planeta orbitado por tres soles, ¿cómo sería la naturaleza de un encuentro con ese tipo de vida? Esa es la premisa de El problema de los tres cuerpos.

     Más allá de esto, empero, y cómo se ha podido observar, el libro de Cixin Liu responde a la premisa clásica de la ciencia ficción; es decir,  una extrapolación de condiciones actuales para ver cómo funciona el ser humano en interacción con ella.  

     Desde el aspecto narrativo, El problema de los tres cuerpos, maneja una situación e gran interés, algunos de los cuales se resuelven en este primer volumen, pero que deja muchos más por despejar en los próximos dos libros –que se espera se traduzcan en este año-. Desde el aspecto del lenguaje propone una dificultad que es común a muchos libros de la actualidad y es que se trata de un lenguaje sencillo –curiosamente esto afecta la resolución de algunas situaciones en las últimas páginas, de manera tal que expone de manera explícita al lector respuestas que él podría inferir-, que no reta de manera particular al lector, que no deja el sabor de un estilo y un lenguaje particular –un lector reconoce a Clarke, a Dick, a Anderson, entre otros tantos nombres-, aunque esto también puede ser un asunto de traducción, que es una forma de decir, en este caso, edición.   

SANDMAN X. El velatorio

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, junio 28


Guión de Neil Gaiman
Dibujado por Michael Zulli. Jon J. Muth y Charles Vess.
Portadas de Dave McKean
Traducido por: Diego de los Santos Domingo
Editado por: ECC Ediciones
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela gráfica


     ¿Puede en verdad morir una idea?

     Durante los últimos años ha sido común que personajes pertenecientes al mundo del cómic hayan visto su nacimiento y muerte muchas veces en el celuloide. De hecho en los últimos 15 años (2002 – 2017) ha habido al menos tres hombres araña y un total de 5 películas –la sexta no demora en estrenarse-. Su permanencia depende del gusto de la crítica, pero sobre todo del público, quien puede construir con gran facilidad tanto un pedestal como un cadalso.

     Para el público maduro, la rapidez con la que muere una franquicia y se estrena otra es alarmante. Sin embargo, para el público maduro, quien no solo ha seguido a Peter Parker, si no a Miles Morales, Ben Reilly, Blood Spider, Kaine Parker y Spider Cide (Gracias Wikipedia); es decir, el público maduro que lee cómics, la muerte y reaparición de los héroes es algo tan común como obtener poderes arácnidos de una araña radioactiva.

     La primera respuesta que puede tener este fenómeno es, por supuesto, que se trata de estrategias comerciales que buscan exprimir al máximo determinado personaje –tal y como parece suceder con Batman para muchos-, para que los consumidores no sólo vean las películas o lean los cómics, sino que también compren muñecos –perdón, figuras de acción-, los accesorios, las tazas, los DVD´s y un gran etcétera.   

     Sin embargo hay otra respuesta que acompaña a esta, una respuesta que tampoco es nueva, y es que los cómics son nuestra actual mitología. En ella conviven dioses, titanes y héroes, luchando contra un mundo caótico contra él que a veces pierden para luego sobreponerse sacando lo mejor de sí, y lo mejor de los lectores. Así, hay quienes sostienen que una de las mejores historias de Superman es aquella en la que salva a una chica que quiere suicidarse, o quizás aquella en la que se detiene para defender a un niño de su propio padre.

     Tal vez por estas razones es que los héroes de los cómics siempre regresan.

     Para quienes conocen la obra de Gaiman, sabrán, sin embargo que él da siempre un paso más allá. Así que no crea una constelación de héroes, ni siquiera se centra en uno solo. En Sandman, Gaiman crea un universo en el que los Eternos son los protagonistas, y entre ellos destaca Sueño de los eternos, a quienes conocemos dentro de la mitología clásica con el nombre de Morfeo.

     Si siguiéramos a Joseph Campbell, descubriríamos que quizás Sandman. Velatorio no nos ofrece nada nuevo, nos devuelve una vieja historia, una historia que nos invita a trascender el velo de las ilusiones, a entender la idea que subyace a la transmigración de las almas, a la eternidad. Después de eso quizás podamos responder la pregunta al inicio de los grandes relatos, ¿puede en verdad morir una idea?  

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE ESCRIBIR

Author: Diego Fernando Marín
martes, junio 27

Autor: Haruki Murakami
Traducido por: Fernando Cordobés y Yoko Ogihara
Editado por: Tusquets Editores
Recomendado para: Jóvenes lectores
Ensayo – No ficción

     Escribir es un trabajo solitario.

     Es necesario recordar esto, sobre todo cuando en la actualidad escribir se ha convertido en un acto mediático, que mezcla un poco de redes sociales, otro poco de autopromoción y mucho de publicación de borradores a través de redes sociales. Publicaciones que son defendidas con el argumento de que permite a quienes inician saber si sus escritos serán o no bien recibidos. No importa si muchas veces son abandonados, o si se trata de productos realizados de cualquier manera o desviados en atención a un número determinado de likes.

     Escribir es un acto solitario.

     Haruki Murakami, quien afirma llevar escribiendo desde los 30 años, y quien hoy acusa unos 68 años de edad, es uno de los autores japoneses más conocidos en el día de hoy, llegando a ser un nombre común año tras año en la lista de posibles ganadores del Premio Nobel. Su obra, que puede ser catalogada como realismo mágico, es conocida por títulos como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla, Después del terremoto o Underground, solo por mencionar unos cuantos títulos.

     Escribir es un trabajo solitario.

     A lo largo de las 296 páginas, 11 capítulos y un epílogo, Murakami se dedica con ferocidad a defender lo que, reitera, el método que a él le ha dado resultado en la escritura, y que puede resumirse en una sola palabra: Disciplina. No hay misticismo aquí, ni siquiera una cierta idea romántica del escritor. Murakami defiende en De qué hablo cuando hablo de escribir una figura de escritor dedicado, que cuida igual su mente que su cuerpo, y que se desliga de cualquier forma de la idea que occidente ha construido del escritor bohemio. Sin embargo, recalca, reitera, es la forma en que a él le ha funcionado.

     Escribir es un trabajo solitario.

     Si bien en algunos momentos es inevitable comparar De qué hablo cuando hablo de escribir con Mientras escriño de Stephen King, sobre todo en los elementos biográficos que ambos textos manejan, ambos libros son muy diferentes en relación a lo que pretenden dejarle al lector. Mientras King es sumamente didáctico, Murakami es más respetuoso, menos pedagógico. Cuenta como él va solucionando las situaciones, pero sin detenerse a dar consejos a nadie, sin intentar imponer su propia estética.

     En ambos casos, sin embargo, hay una gran coincidencia: no se puede escribir sin disciplina ni esfuerzo; no se puede escribir sin leer; hay una suerte de caja de herramientas que el escritor maneja; no hay posibilidad de dedicarse al oficio sin tener críticas en contra, pero, sobre todo, no se puede escribir sin tener nada que decir.

     Una de los capítulos más interesantes, no habla propiamente de la escritura –aunque es atravesado por la lectura constante- sino de la escuela japonesa, de lo que Murakami piensa sobre la escuela japonesa. Resulta más interesante aún para quienes han mitificado la cultura japonesa porque Murakami es demoledor en sus apreciaciones, profundamente desmitificador.

     Así, para todo aquel interesado en el mundo de las letras, también en el mundo de la educación, De qué hablo cuando hablo de escribir, es un libro necesario, que ilumina lo difícil que puede ser el camino del escritor, más allá de la existencia del talento.     

EL GRAN LIBRO DEL ÁRBOL Y DEL BOSQUE

Author: Diego Fernando Marín
lunes, junio 26

Autor e ilustrador: René Mettler
Editado por: Editorial Juventud
Traducido por: Raquel Solà
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro informativo            


     Hubo un momento, lo recuerdo, en que quienes transmitían el conocimiento de la naturaleza eran los padres y abuelos. Mi abuelo nunca tuvo paciencia conmigo, y recuerdo una vez que estábamos cortando un tronco, tenía yo entonces 9 o 10 años, que no pude hacer nada útil en toda la jornada –yo, simple citadino terminé también colgado de la nuca de una mula – mientras mis primos podían cortar varios troncos. El caso es que para terminar clavé el hacha en el suelo y ahí la dejé, con lo que mi abuelo solo me preguntó que por qué era tan cochino. No lo entendí entonces, pero con el tiempo comencé a entender la idea de organizar y limpiar las cosas después de usarlas, sobre todo las herramientas de trabajo. Mi abuela sin embargo, era otra cosa, tenía la casa llena de flores que sembraba en cacharros viejos, ollas o tazas que habían perdido su utilidad original y que de manera invariable terminaban como materas. Peo con mi madre conocí las bellitas y el limoncillo y el toronjil y aún otras hierbas. La hierbabuena me trae algunos recuerdos de mi niñez. Aún hoy mi madre me recomienda tomar aguapanela con limón para sudar la gripa, o leche con tomillo para cuidar mi garganta.

Hubo un tiempo en que el conocimiento de los árboles se transmitía de padre a hijo, de generación en generación. Ahora, quienes vivimos en la ciudad, y en muchos casos vemos como talan los árboles y a quienes se nos mueren inclusos los cactus, debemos recurrir a libros informativos como El gran libro del árbol y del bosque. En él se encuentra una gran compilación de los saberes básicos que se deberían tener acerca de los árboles. Desde cómo eran en la prehistoria, pasando por su anatomía básica, su distribución por especies alrededor del mundo, su lugar en el ecosistema, hasta los mitos y tradiciones populares que lo protagonizan.

El gran libro del árbol y del bosque sigue una estructura típica de libro informativo, con textos de diferente tamaño, en virtud de su nivel de especificidad –lo que permite que se dirijan a varios niveles de lectores a un mismo tiempo-, diversas ilustraciones e imágenes que acompañan cada página, y un lenguaje claro y preciso, que sin escatimar los detalles técnicos, es de gran claridad.


Se convierte de esta manera, en uno de esos libros a los que se acude en diferentes momentos, para compartir un conocimiento, para compartir un momento, para precisar una información o simplemente para exhibir un hermoso libro. 

ANTOLOGÍA UNIVERSAL DEL RELATO FANTÁSTICO

Author: Diego Fernando Marín
martes, junio 13

ANTOLOGÍA UNIVERSAL DEL RELATO  FANTÁSTICO
Edición y prologo: Jacobo Siruela
Traductores varios. 
Editado por: Editorial Atalanta
Recomendado para: Grandes lectores
Antología de relatos – Literatura fantástica
    
     Elizabeth me veía arrellanarme en la cama con él en mis manos y me solía dedicar la misma frase, ¿Otra vez con el libro infinito? Y es que la situación se prolongó por casi dos meses. Un único libro en mi maleta y en mi mesa de noche, un libro que, semejante al libro de arena de Borges, no se agotaba nunca. Hasta ahora.

Claro que hay que decir que no todo era responsabilidad del libro. Abril y mayo son dos de mis meses más ocupados del año, y todos se me van en leer los trabajos de grado de mis estudiantes. Nunca mejor se cumple el adagio, Todo tiempo de lectura es robado. Así que la lectura sólo avanzaba unas pocas páginas al día, por lo general mientras esperaba el bus que me llevaba al trabajo. Aún más, abril se caracterizó sobre todo por lluvias abundantes, y no hay quien lea bajo la lluvia.

A todo esto hay que sumarle que Antología universal del relato fantástico es precisamente eso, una recopilación variopinta de relatos de variados autores y, por esa misma razón, la mejor justificación para decidirse por comprar algunos libros en lugar de pedirlos a la biblioteca. Y es que se trata de un volumen excepcional.

Antología del relato fantástico reúne en su haber obras fechadas desde 1897 –El hombre de arena- hasta 1999 –Lo oculto-, abarcando más de 1200 páginas y un total de 57 relatos, de autores como Charles Dickens,  Sheridan le Fanu, Arthur Machen, Junichiro Tanizaki, Alejo Carpentier y Javier Marías, entre otros tantos. Sin embargo eso son sólo números.

Este volumen es un conjunto de experiencias, ninguno igual al otro; cada relato tiene su propia textura, tiempo y sustancia; su propia forma de perturbar la forma en que el lector puede ver el mundo. Así mismo, tiene algo que ofrecer tanto al lector profano como al docto, pues, amén de extenderse a lo largo del tiempo, los relatos parecen querer también abarcar el mundo. No solo es un libro que parece inacabable, es un libro ambicioso que busca abarcar la definición completa de lo fantástico. Por fortuna no lo logra, pues la naturaleza de lo fantástico no puede ser atrapada en simples palabras impresas en el papel.    

Aunque todos los relatos tienen una calidad similar –Eso sí, no pude con Amour Dure de Vernor Lee.  No pude pasar de los primeros dos párrafos aunque lo intenté en más de una ocasión- hay tres que me gustaría destacar. Hechizados y hechizadores, o la casa y el cerebro de Bulwer-Lytton, no es solo un relato electrizantes, es además una tesis acerca de la naturaleza de aquello que denominamos magia. Lázaro de Leonid Andréiev, narra la historia de Lázaro y de lo que sucedió después de su resolución, haciendo que insultemos al mismo artífice del milagro. El ventanal abierto de Saki, es el único relato que considero fuera de lugar, pero cargado de tanta frescura, y tan corto, que en realidad no importa.

En conjunto, Antología universal del relato fantástico es un libro incompleto porque no puede ser definitivo, pero es indispensable para quien quiera adentrase en Fantasía.

LA CHÉ. Un día a la vez.

Author: Diego Fernando Marín
domingo, junio 11

Autora: Cecilia Ramos
Editado por: RAES Editores
Recomendado para: Lectores en marcha
Narración gráfica

     Todo empezó con la tira cómica. Si fuésemos a ser estrictos con la cronología podríamos retrotraernos a las pinturas en las cavernas o a los jeroglíficos egipcios o a la pintura. Sin embargo, si queremos ser sensatos, la historia de la narración gráfica contemporánea inicia con la tira cómica, con el intento de los periódicos de distraer por un momento a los desempleados, quienes compraban el periódico, principalmente, por los clasificados. Así, surgirían títulos como The Yellow Kid (1896) o el memorable Benitín y Eneas (1907), que retrataban la vida cotidiana de los protagonistas (Little Nemo in Slumberland no lo incluimos por obvias razones). Las historietas de aventuras y de superhéroes solo se popularizarían hasta, aproximadamente, 1929, tiempo desde el cual superhéroe se hizo sinónimo de historieta.

     Sin embargo, una nueva generación de mujeres como PowerPaola, Agustina Guerrero, Alejandra Gámez y Cecilia Ramos, entre tantos otros nombres, comenzaron a poner en dibujos sus vidas cotidianas, a veces en clave de drama, a veces en clave de farsa y, a veces, como es el caso de esta obra, en clave de humor.

     En comparación con los nombres anteriores, la obra de Cecilia Ramos, creadora de La Ché, es relativamente nuevo, y, al igual que algunos de los nombres ya mencionados, su obra se comienza a conocer a través de las redes sociales. Ramos es una mujer caleña, joven, simpática, extrovertida, diseñadora gráfica, desparpajada y madre de una hija que ha ingresado en la edad maldita de la adolescencia. Su experiencia, muestra también el lado más brillante y aprovechable de la red, pues mientras otros autores, por ejemplo Bill Watterson, han tenido que luchar contra las restricciones de los medios impresos de comunicación o han buscado durante mucho tiempo quién conozca y de un espacio a su obra, los nuevos artistas gráficos se dan a conocer y construyen su propio ecosistema a través de las redes sociales.

     El resultado en muchos casos es desigual. Agustina Guerrero, por ejemplo, bien puede publicar a través de su perfil de Facebook viñetas de su próxima obra o de su último contrato comercial. Esto, para ser justos, también sucede con otros narradores gráficos como Liniers o Alberto Montt.

     Más allá de las redes sociales empero, La Ché. Un día a la vez sale a la luz cuando Ramos gana la Beca para publicaciones, cómic o novela gráfica, Estímulos Cali 2016. Así que, si los premios funcionan como todos imaginamos que idealmente funcionan los premios, la obra de Cecilia Ramos se concreta en el mundo impreso debido al resultado de su mérito y esfuerzo. El resultado en el caso de Cecilia Ramos es un producto fresco, ameno, cotidiano y, sobretodo, divertido.